 | Una mujer emprendedora
Con un sólido equipo familiar.
Blondell Ross Blondell Ross siempre quiso ser una empresaria y desde que empezó su negocio Avon en 1974 ha visto ese sueño hecho realidad. De las muchas habilidades necesarias para tener un negocio propio, una de las más importantes es la capacidad de hacer relaciones sólidas. Esta miembro de la Asamblea Privada de la Presidenta no sólo se ha asociado con los negocios de su localidad de Dorchester, South Carolina, para alcanzar el éxito, sino que también ha contado con la ayuda de su familia.
Blondell tiene 64 años. Ella decidió empezar su negocio Avon después que la fábrica donde trabajaba cerró. “Necesitaba un trabajo que me diera la flexibilidad de estar en mi casa con mis cuatro hijos, y fue entonces cuando Avon se convirtió en una parte importante de mi vida”, dice Blondell.
Ella tenía tres hijas y un hijo, de entre uno y ocho años, que criar. Decidió combinar la comodidad de quedarse en casa con la oportunidad que eso le ofrecía de participar activamente en las actividades de sus hijos después de la escuela y desarrollar su negocio Avon a la misma vez. Su carrera con Avon floreció junto con los juegos de béisbol de sus hijos, las competencias de la banda rítmica y las lecciones de piano, actividades que ella aprovechaba para vender y reclutar.
A medida que sus hijos fueron creciendo, empezaron a participar más en el negocio de su mamá y a ayudarlo a crecer. “Trabajábamos en equipo. Mis dos hijas mayores, Evelyn y Vernetha, empezaron a tomarles pedidos a sus amigas y maestras y poco a poco mis ventas fueron subiendo”, recuerda Blondell.
El trabajo en equipo de su familia era tan inspirador que motivó a Blondell a subir los peldaños del Club de la Presidenta. Los exclusivos beneficios que recibió, incluidas las altas ganancias y los puntos de la Presidenta, le han permitido disfrutar de lindas experiencias y lujosos viajes con su familia.
Después que Evelyn y Vernetha se fueron para la universidad, le correspondía a su hijo Antonio asumir la responsabilidad del negocio. “Antonio ganaba dinero extra vendiendo Avon en la escuela. Sus amigos le llamaban en broma “el chico Avon”; pero él nunca dejó que eso le afectara. Estaba orgulloso de vender Avon y yo estaba orgullosa de su capacidad de ignorar las bromas”, dice Blondell.
Hasta su hija más joven, Tamar, que ya tiene 34 años, jugó un papel importante en el éxito de su mamá. “A todas mis Clientas les gustaba verla conmigo. Para mí era divertido compartir con ella la alegría de ser Representante. De todos mis hijos, creo que Tamar es la que va a continuar mi legado de Avon”, comenta Blondell. De hecho, aunque sus hijos mayores todavía venden Avon, Tamar ahora tiene su propio negocio y es miembro de la línea descendente de Blondell.
El negocio de esta familia no se limita a los hijos. El esposo de Blondell, Washie, es también un miembro dedicado del equipo. Después que Blondell tuvo un accidente automovilístico hace unos años, Washie no la dejaba ir a entregar los pedidos si él no iba manejando. Él trabajaba en un astillero; pero ahora está jubilado y continúa ayudando a Blondell en el negocio Avon.
Construir para el futuro Actualmente Blondell tiene más de $280,000 en ventas personales y logró más de $320,000 en ventas totales de grupo el ciclo pasado. Su meta es llegar a Líder Superior de Grupo. Para asegurarse de que su negocio continúe creciendo, Blondell sigue haciendo visitas de puerta en puerta y usa los contactos que ha hecho con bancos y restaurantes locales para hacer opens houses regularmente y en ellos conseguir nuevas Clientas y reclutas. Además, hace fiestas Avon en su casa dos veces al año.
Blondell se define a sí misma como una persona emprendedora, que logra lo que se propone de una manera agradable y contagiosa, nunca agresiva. Esas características le han ganado mucho más que dinero a lo largo de los años. Por ejemplo, a fines de los 80, a ella le hicieron un reconocimiento por tener las ventas más altas de su Distrito de la fragancia de hombre Undeniable de Billy Dee Williams. En la ceremonia el actor la besó en la mejilla; alguien lo grabó y hasta el día de hoy Blondell se emociona cada vez que ve el video.
El éxito duradero de Blondell y el continuo reconocimiento que ha recibido, así como el dinero y los viajes que ha ganado a lo largo de su extensa carrera, han contribuido a reafirmar aún más su lealtad a Avon. “Avon me ha dado más incentivos que ningún otro trabajo que he tenido. Gracias a Avon, me ha sido posible viajar con mi familia, conocer otras ciudades y países y pagar la universidad de mis hijos. Amo mi trabajo; la paso bien trabajando”, dice Blondell.
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